En plena calle asesinaron a alumna de Instituto

Continuamos hoy con la escalofriante confesión de Benjamín Pichón Benites, el trabajador de La Hermelinda que asesinó sin compasión a la estudiante Sandy Luliana Orbegoso Zavaleta, la noche del último domingo. En esta parte de la historia, Pichón cuenta, con detalles, cómo perpetró l crimen y cómo conoció a ‘Oso’, el sicario que le ayudó. El relato de ayer concluyó con Pichón y la joven en la avenida 8 de Octubre, cerca del concurrido centro de abastos: “La abracé del cuello y le pregunté si le daba vergüenza que lo haga. De pronto noté que el tal ‘Oso’, al que había contratado para que la mate, estaba por la sección de papas y ya venía, pero se detuvo. Deduje que estaba esperando que el vigilante de nombre Wilo no lo vea para así cometer el crimen perfecto (…)”.

Esperamos en la avenida un lapso de 15 minutos –continuó el criminal–, y al ver que el ‘Oso’ estaba ya cerca de nosotros, tomé a Sandy por el cuello con mi brazo derecho mientras que con mi mano izquierda le cogí la barriga. Ella gritaba, quería soltarse, y me arañó las manos; en ese instante llegó el ‘Oso’ y me dijo “agárrala bien, conchatumadre”, y procedió a hincarle varias veces con el cuchillo. Por la fuerza, no resistí y terminé cayendo. Ella cayó encima de mí.

Después de un momento se quedó sin fuerzas y la solté. Quedó sangrando sobre la basura. Entonces llegó una mototaxi contratada por el ‘Oso’ y la subimos. Luego el ‘Oso’ me dijo que traiga un costal e hilo para amarrarla, por lo que fui a mi cuarto y tomé una sábana que había colgado como cortina en la puerta, además de tres o cuatro cables para cargar baterías de celular. También tomé dos sacos negros del puesto del señor Wilson, con quien trabajé un tiempo vendiendo papas.

Un vigilante de nombre Juan me vio, pero no me dijo nada. Regresé corriendo al lugar y encontré el cuerpo de la muerta. ‘Oso’ le había cubierto el pecho con esparadrapo, creo que para que no sangre. Entre los tres le amarramos las piernas dobladas y los brazos porque el cuerpo todavía estaba suave, y la metimos dentro de los dos costales y la llevamos en la mototaxi a botarla lejos, pero al final solo dimos una vuelta por ahí cerca y me dijeron que la botaríamos por un sitio donde hay chatarra. Me negué y les dije que mejor no hubiese pagado nada y la hubiese matado yo mismo y botado por ahí nomás.

Entonces fuimos más lejos, por un lugar que el ‘Oso’ me dijo que se llamaba Los Laureles. Ahí me ordenó que lo bote y procedí a hacerlo, pero nervioso, sudando, temblando porque nunca había vivido algo así. Luego me dejaron en la plazuela Santa Rosa, en Florencia de Mora, donde compré una gaseosa porque estaba con sed. Más tarde fui a mi cuarto, llegué a las 3 de la mañana, me saqué la ropa y me puse otra porque me había manchado de sangre. La ropa sucia la boté a las 5 de la mañana por un corralón del sector de las verduras (en La Hermelinda)… boté todo lo que pude, medias, otro par de zapatillas que se habían ensuciado… El piso de mi cuarto se ensució también de sangre por mis pisadas, de modo que lo limpié. 

 -¿Cuándo decidiste matar a Sandy, y en dónde y cuándo contrataste al tal ‘Oso’ para que te ayude?

Hace dos semanas, aproximadamente, retomé comunicación vía Facebook con Sandy. Entonces pensé: “Ya se cagó”. Para ello requerí el apoyo de otra persona. Me comuniqué con un chiquillo apodado ‘Piraña’ que frecuenta el mismo Internet que queda frente a mi cuarto, en La Hermelinda. Le dije que quería conversar con él, si quería ganarse un billetito. Lo llevé a la avenida 8 de Octubre y le pregunté si conocía a alguien para que haga una chamba.

Habla, porque es en serio –le dije–, quiero cagar a un pata, pero luego le conté que en realidad se trataba de una germa que me había cagado.

‘Piraña’ me dijo que tenía un amigo con un 38 (revólver), pero que me iba a cobrar caro. Le dije que me lo presente y le di 5 soles para su salchipollo, para que sepa que hablaba en serio. Luego le ofrecí más dinero. Acordamos vernos en el sector de las piñas el domingo 29 de noviembre en la tarde; le di mi celular y el me dio su cuenta de Facebook, que era ‘Chiquillo Travieso’ o ‘Chiquillo Traviesito’. Pasaron un par de días y le envié un mensaje.

Esa germa no es lo que parece –le escribí–, ella hace creer lo que no es, lo que busco es tu ayuda, te vas a ganar un sencillo, yo tengo plata.

Nos encontramos ese mismo día y me presentó a una persona conocida como ‘Oso’. Hablé con el ‘Oso’ y me dijo que me iba a costar caro porque debía gastar en el fierro (arma) y el carro; además, iba a hacerlo con otro pata. Me cobraría 1000 soles. Acepté y le di 10 soles al chiquillo que nos había presentado. Luego le dije al ‘Oso’ que me dé su cuenta de Facebook. Posteriormente le escribí y le dije que hablaba en serio, que yo tenía dinero, que me iba a comunicar con la chica y que le iba a avisar en dónde haría el trabajo.

El jueves le envié otro mensaje diciéndole que tenía 200 soles para pagarle y que le enseñaría dónde quedaba la casa de mi familia para que no desconfíe, y que el resto le iba a pagar todas las semanas, 50 soles durante medio año. Aceptó.

  -¿Por qué la mataste?

Fue por la cólera, la ira, porque solamente me usaba, jugaba con mis sentimientos, mi sencillez, mi nobleza, me había humillado, me dijo que era un niño, que era un enano de mierda… porque tenía un enamorado, pues la obligué a abrir su cuenta de Facebook y vi conversaciones con varios hombres y con su enamorado Miguel. Hace unos años, este Miguel mandó a unos hombres para que me maten

  -¿Qué arma usaron en el crimen?

Un cuchillo simple, pequeño, corriente, que venden a 1 sol en las carretillas,

  -¿También hincaste a la chica con el cuchillo?

El ‘Oso’ le dejó plantado en su pecho, cuando estaba ya tirada en el piso. Yo lo saqué y se lo clavé dos veces más.  SATELITE
En plena calle asesinaron a alumna de Instituto En plena calle asesinaron a alumna de Instituto Reviewed by Trujillo Perú on diciembre 14, 2015 Rating: 5

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